Arctic Monkeys @ FIB 2011 (16-07-11)

Publicado el Miércoles, 20 de julio de 2011, por Raúl García

Arctic Monkeys

Empieza el festival de exageraciones: Los Arctic Monkeys saltaron al escenario más grande del FIB en la noche del sábado –el día más fuerte-, en el horario del cabeza de cartel como lo que son, y perdón por la expresión: putas estrellas del Rock.

Y más cuando están tocando delante de veinte mil ingleses dispuestos a darlo todo y contagiando a todo el público para disfrutar de lo que se le viene encima. Y es que, señoras y señores, he visto varios conciertos de los Arctic Monkeys entre su actuación en el FIB 2007 y la de este año, pero el cambio que he visto entre aquel grupo de chavalillos de 2007, que saltaban al escenario tímidamente, vestidos como niños buenos –todos con polos-, y a los que sólo veías sacar la rabia a nivel musical, y el grupo de hombres seguros de sí mismos, vestidos como estrellas –el atuendo de Alex Turner y el de Julian Casablancas eran más que similares-, y sabedores que el público se conoce absolutamente todas las canciones, hay una diferencia abismal.

En aquel primer concierto, estaban promocionando su segundo Favourite Worst Nightmare, ya eran ultra-conocidos, pero en cuatro años se han hecho mayores. Esta nueva imagen, como si por fin hubieran aceptado su estatus en el mundo de la música, ayuda a meterte en ambiente y encaja igual con su material anterior como con el nuevo, donde quizás los polos juveniles sobran.

El concierto en sí es una experiencia brutal. Mezclan canciones de su último disco, con canciones de sus discos anteriores, especialmente del Favourite Worst Nightmare, del que sacan la mejor canción, para mi gusto, Do Me a Favour. Aunque claro está, los mejores momentos son con el binomio The View from the Afternoon y I Bet You Look Good on the Dancefloor, sin interrupción entre ellas –aunque con un masaje al ego de Matt Helders antes-, con un público entregadísimo y volviéndose loco, y justo antes del bis cuando tocan When the Sun Goes Down dejando al público cantar durante la primera estrofa y volverse loco durante el resto. Como siempre, el concierto acaba con la genial 505, y con ganas de ir a ver el próximo concierto de los Arctic Monkeys y escucharte todos sus discos en el entretiempo.

Resumiendo: Un derroche de calidad musical, adrenalina y energía.

 


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